Al-Mutamid

El rey poeta de Sevilla.

Durante su reinado, la cultura floreció en Sevilla. En su corte gozaron de favor los poetas y literatos, como el siciliano Ibn Hamdis, Ibn al-Labbana de Denia, Ibn Zaydún o el propio visir y poeta Ibn Ammar de Silves.

También tuvo como huéspedes a intelectuales como Ibn Hazm, una de las figuras centrales de la cultura andalusí, el geógrafo Al-Bakrí y al astrónomo Azarquiel (Al-Zarkali).

VIDA HISTÓRICA.

Nació en Beja, actual Portugal, es el segundo hijo de al-Mutadid y se convirtió en su heredero cuando su hermano mayor fue mandado ejecutar por su padre por supuesta traición.

A los doce años, su padre lo envió a Silves, en el Algarve, para ser educado por el poeta Ibn Ammar de Silves, el Abenámar de los cristianos, el cual se convertiría posteriormente en su favorito.

Al segundo año de su reinado, conquistó los territorios de la taifa de Córdoba. Al Mamún, rey Taifa de Toledo, lo vió como una amenaza y mandó al Ibn Ukkasha para asesinar al hijo de Al Mutamid, quien había sido elegido gobernante de la ciudad conquistada.

Al-Mamún de Toledo tomó posesión de la ciudad, en la que murió seis meses después. Durante tres años al-Mutamid trató de reconquistar Córdoba, lo cual consiguió en 1078, al tiempo que todas las posesiones del reino de Toledo situadas entre el Guadalquivir y el Guadiana pasaron a formar parte del reino de Sevilla.

Al llegar al trono, al-Mutamid había nombrado a su amigo y antiguo mentor Ibn Ammar visir. Su relación fue excelente durante los primeros años de reinado. Por ejemplo, se atribuye a su habilidad que una expedición de Alfonso VI de Castilla contra Sevilla acabase pacíficamente mediante la aceptación del pago de un doble tributo (1078).

Por contra, Ibn Ammar en el poder conspiró contra él, fue detenido depuesto ante el rey de Sevilla quién lo ejecutó con su espada.

Se sintió amenazado por Castilla después de la conquista de Toledo por Alfonso VI de Castilla (1085), decidió pedir auxilio a los almorávides, a los que ayudó, junto con tropas de las taifas de Granada y Badajoz, a derrotar a los cristianos en Zalaca (1086). Sin embargo, el emir almorávide Yusuf ibn Tasufin, requerido en África, volvió a su reino.

El rey Alfonso VI tomó el castillo de Aledo (en Murcia) en 1087, bloqueando las rutas entre Sevilla y las provincias orientales de al-Andalus. Al-Mutamid en persona se dirigió de nuevo a Marrakech para pedir a Yusuf que acudiera en ayuda de los musulmanes en al-Andalus. Los almorávides volvieron a la península (1088), pero esta vez no sólo combatieron a los cristianos, sino que fueron conquistando uno a uno todos los reinos de taifas. Al-Mutamid fue depuesto por el emir almorávide en 1090 y desterrado a África, donde murió en Agmat, cerca de Marrakesh.

LEYENDAS SOBRE AL MUTAMID.

LA PARTIDA DE AJEDREZ EN IBN AMMAR Y ALFONSO VI
Una leyenda cuenta que ibn Ammar, el favorito de al-Mutamid jugó una partida de ajedrez con Alfonso VI de Castilla, el cual se encontraba asediando Sevilla (1078).
La apuesta era elevada, puesto que el ganador decidiría el destino de la ciudad de Sevilla. Ibn Ammar ganó la partida y le pidió al rey castellano que respetase la ciudad. Alfonso mantuvo su palabra y no atacó Sevilla, quedándose con el tablero y las piezas del juego de ajedrez. La realidad es más prosaica, y el sitio no se levantó hasta que al-Mutamid no acordó pagar un cuantioso tributo a Alfonso VI.

LA VOZ DE LA ESCLAVA DEL ARRIERO.
Paseando un día a orillas del Guadalquivir con su amigo Ibn Ammar, jugaban a improvisar poemas, entretenimiento extremadamente popular en la sociedad andalusí de la época.
Al levantarse una ligera brisa sobre el río, dijo al-Mutamid::”El viento tejiendo lorigas en las aguas”.

Ante lo cual esperaba la respuesta de su compañero. Sin embargo, Ibn Ammar no tuvo tiempo de responder, puesto que ambos oyeron una voz femenina que completaba la rima:

“¡Qué coraza si se helaran!”.

La voz correspondía a una muchacha escondida tras los juncos. Era una joven bellísima llamada Rumaikiyya, esclava de un arriero. Al-Mutamid quedó inmediatamente enamorado, la llevó a su palacio y la hizo su esposa, tomando el nombre de Itimad. Cuando al-Mutamid fue depuesto, Rumaikiyya partió con él al exilio.

 

Jebe

Durante la Edad Media un pueblo guerrero acercó sus ejércitos desde la lejana Asia hasta Europa.

Su más insigne señor, fue Gengis Khan.

Todos conocemos sus hazañas en mayor o menor medida.

Durante una de sus campañas para expandir su territorio, combatía ferozmente contra su enemigo, pero en el transcurso de esta, un arquero apuntó al jefe mongol. Se decidió a realizar el disparo y acertó a dar en el cuello cayendole del caballo.

Rapidamente uno de sus siervos más fieles, llamado Jelme, se pasó toda la noche succionándole la sangre que brotaba de su herida para que coagulase y no se ahogara.

Cuando pasó el trance, el emperador mongol, tardó un tiempo en recuperarse y quiso conocer la identidad del arquero que osó atacarle para herirle de muerte.

Sus informadores le dieron cuenta de que se trataba del mejor saetero de los ejércitos de la tribu de los Taychiut, los enemigos a quienes combatían y que cuando vencieron en esa batalla, hicieron prisionero a ese guerrero.

Gengis Khan lo llamó a su presencia y quedó asombrado por su aspecto y valentía, ya que no presentaba muestras de palidez ni miedo ante el gran Khan.

De forma tranquila y serena, se dirigió a él. SI ME MATAS, MI SANGRE MANCHARÁ TU NOMBRE, TU PUEBLO Y TU TIERRA. SI ME PERDONAS LA VIDA, LE SERÉ FIEL PARA QUE COMPRUEBE LA UTILIDAD DE MIS SERVICIOS.

Asombrado por el coraje de las palabras probó al arquero al mando de un pelotón de soldados. Cuando quedó satisfecho por estos resultados, lo ascendió a general, bautizandolo como Jebe “Punta de Flecha”.

Desde entonces el antiguo enemigo se convirtió en el seguidor más fiel del emperador.

 

Diego Marcilla & Isabel Segura

 

 

Estos dos nombre son más conocidos como los amantes de Teruel.

Un insólito descubrimiento tuvo lugar en 1555, cuando en la Iglesia de San Pedro de Teruel, se hallaron dos momias en dos féretros de madera, en letra gótica que describía una historia.

La tradición da una fecha de este trágico amor en 1217.

Esta historia comenzó cuando eran jóvenes, Diego Marcilla, un segundón de familia noble e Isabel de Segura, hija y heredera de un acaudalado turolense. Ellos crecieron juntos, trantándose de niños y con la adolescencia, el trato se vuelve en amor.

Diego solicitó matrimonio a Isabel, pero su carencia de fortuna provocó la rotunda negativa del padre de ella.

Movido por el amor, propuso al padre un plazo de cinco años para poder enriquecerse, el cual sorprendido por esa iniciativa aceptó el trato, e Isabel juró guardar la espera.

El muchacho partió a las cruzadas pero cayó prisionero por los sarracenos, y demoró su regreso más de lo esperado.

Al regresar a la ciudad y se sorprendió por los cantos de fiestas justo en el Portal de la Andaquilla. Pero su asombró se volvió en tristeza cuando se enteró que las festines se celebraban en honor al matrimonio de su amada Isabel con un hijo de la poderosa familia de los Azagra. Tras la boda, Diego entró en la cámara nupcial y mientras el esposo dormía reprochó a Isabel no haberle esperado.
Isabel justificó que el reciente matrimonio fue una imposición paterna.
Diego le pidió el último beso, pero Isabel respetuosa con su condición de casada, se lo negó.
Al poco tiempo Diego murió de pena unas horas después.

Al día siguiente, durante el entierro de Diego, Isabel irrumpió en la Iglesia, se acercó al cuerpo del joven y dió el beso que había negado, cayendo desplomada junto al féretro.

Las familias dedicieron enterrarlos juntos y a partir de aquí cobró vida la leyenda.

* No queda claro si el joven responde al nombre de Juan o Diego, lo que si es cierto que a partir del Barroco, toma más fuerza el segundo nombre.

Lady Godiva

Inglaterra, en los tiempos del rey Eduardo I El Confesor.
Lady Godiva fue una dama sajona muy famosa por su belleza y su bondad casada con Leofric (968–1057), conde de Chester y de Mercia y señor de Coventry.
Su nombre anglosajón Godgifu ó Godgyfu quiere decir gift of God («regalo de Dios»); Godiva es la versión latina del nombre.
Esta dama, compadecida de los sufrimientos y apuros de sus vasallos, a los que su marido esquilmaba con tributos abusivos, se solidariza con ellos. Construyó junto a su esposo el monasterio de Coventry.
Cuando la ambición se apoderó de su esposo, ella le pidió que rebajara sus impuestos. El conde accedió, pero con la condición de que Lady Godiva recorriese Coventry a caballo, sin más vestidura que su largos cabellos.
Le hizo la propuesta diciendole: “Pasea desnuda, montada sobre tu caballo, por el mercado del pueblo cuando esté lleno de gente”. Si era capaz, prometía perdonar las deudas impositivas a sus pobres súbditos.
La dama así lo hizo, no sin antes acordar con sus vecinos que estos se encerrarían en sus casa para no perturbarla en su desnudez.
Los vecinos ante tal honor y honradez de dicha dama, respetaron el deseo de la dama.
El día elegido Lady Godiva se paseó desnuda por el pueblo, montada en su caballo, mientras todo los vecinos de Coventry permanecían en sus casas encerrados y con las ventanas cerradas.
La leyenda, que según los historiadores puede estar basada en una historia real —al menos parcialmente—, finaliza aclarando que Leofric, conmovido por el gesto de su esposa, cumplió su promesa y rebajó los impuestos.
Todos los ciudadanos, menos un sastre, se encerraron en sus casas. Es a este sastre al que la tradición inglesa llama Peeping Tom (es decir, «El mirón Tom») pues no pudo resistir ver a su señora desnuda a través de un agujero en la persiana, por lo que se quedó ciego.

Platón

Un encuentro con un tipo extravagante de origen humilde, un artesano poco trabajador y que pasaba su tiempo hablando con unos y con otros, por las calles  de Atenas propició que un joven noble e ilustre y con un prometedor político ateniense renunciara a la poesía y la política a favor de la filosofía.
Dicho hombre humilde era ya un personaje un sofista estrafalario, pero el adolescente quedó muy fascinado por su sutil dialéctica y la agudeza mental de aquel hombre de la calle, para el joven no se parecía para nada a los sofistas que tanto estaban de moda, no alardeaba de sus conocimientos, ni cobraba sus lecciones de oratoria, no tenía escuela, ni pretendía ser el maestro de nada ni de nadie, de él desprendía sinceridad, su actitud siempre era inquisitiva para invitar a la duda de todo conocimiento, de los aspectos sociales de la vida y la convivencia. Enseñaba a dudar y a la vez a buscar la verdad a fondo, mediante la razón y la discusión crítica.
El joven noble era hijo de Perictiona, descendente de uno de los siete sabios, el gran Solón y su padre Aristón, descendiente de Codro, el último rey de Ática. Además es pariente del tirano Critias y del político conservador Cármides.
Este joven recibió en nombre de Aristocles, como su abuelo, pero le pusieron un apodo por la amplitud de su frente.
Como joven rico, tuvo una esmerada educación, acorde con su rango familiar, se le esperaba que siguiera la tradición de su familia, un excelente político. Hacía falta hombres capaces de dirigir unos territorios convulsos, la penosa guerra del Peloponeso estaba siendo muy duradera ya, y acabó con la derrota de Atenas a favor de Esparta, el joven fue testigo de como un grupo de oligarcas espartanos se hacía con el poder derrocando la democracia. La historia les dio un nombre, los Treinta Tiranos y entre ellos sus parientes Critias y Cármides, eran hombres de innegable talento, pero feroces antidemócratas, instauraron un gobierno despótico, pero que fue derribado por una sublevación popular, esta asonada dejó rastros muy sangrientos.
Se restauró la democracia, pero ese nuevo gobierno fue el que condenó a aquel hombre que conoció y marcó su vida. Le acusaron de no creer en los dioses de la ciudad, de introducir dioses nuevos y de corromper a la juventud. La ejecución de aquel hombre fue un trauma muy profundo para el joven, abandonó su interés por la política, fácil presa para demagogos  y regida por ignorantes.
Y comenzó a escribir, este era el medio más oportuno para hacerse un ideólogo respetado, pero todos sus escritos, la Carta Séptima, confiesa su desencanto y amargura al comprobar cómo en situaciones de crisis no tenía sentido la democracia ateniense porque sus ideales democráticos se han deteriorado. Ello lo promueve a reflexionar que relación podía tener la justicia, la filosofía y el poder.
Observó que los ideales democráticos se habían deteriorado y reflexionó en la idea de que los filósofos deben gobernar o los gobernantes hacerse filósofos, así es como se llega a la verdadera justicia, dentro de una Ciudad Justa que es como puede el hombre sabio ser feliz. Condenando aquel viejo que tanto admiraba los atenienses han demostrado la perversión de su modelo político, pero de acuerdo con su ideal político Platón no culpa a los atenienses por su maldad sino por su ignorancia, esa ignorancia es el mal.
Entonces redactó una obra titulada Politeia, donde se esboza esta ideal en que los filósofos ocupan el poder, los guardianes defienden el Estado y los trabajadores se ocuparían de los servicios necesarios para la ciudad y las clases superiores planifiquen en vista a fijar el bien, la autentica felicidad y la justicia común.
Y así a diferencia de aquel maestro que ensañaba con oratorias, el tendría el talento de escribir sus discursos y pensamientos que se alargarían durante cincuenta años, realizó unos treinta textos y siempre en forma de diálogos, descubrió que esta era la vía más propia de que sus lectores descubrieran mejor sus ideas sin ningún tipo de profundidad filosófica que les condujeran al tedio. Era una forma de conservar su talento inicial para la poesía y el teatro, lo conservara en sus obras filosóficas.
Tras la muerte de aquel viejo, el joven se exilió, primero se fue a Mégara, luego visitó Egipto y la Cirenaica, el sur de Italia donde frecuentó con Arquitas de Tarento, hasta que en el año 338 a.C. emprendió rumbo a Siracusa, a la corte del tirano Dionisio I, haciéndose muy amigo de su cuñado Dion.
Por alguno razón desconocida, embarcó de Sicilia, donde sería vendido como esclavo. En  esas, fue comprado por un amigo de Cirene y puesto en libertad, así concluyó su primera aventura siciliana, pero volvió en un intento de llevar a cabo sus prácticas y sus ideas políticas. Muerto Dionisio I, le sucedió su hijo, Dionisio II, un joven influido por Dión. Pero el nuevo rey receloso cuando volvió lo encarceló junto con Dión.
Tuvo que intervenir Arquitas para que fuera liberado. Con esta experiencia se dio cuenta, que ni es fácil conseguir que el rey se haga filósofo ni que un filósofo como lo era Dión se haga rey.
Pero un hecho más trascendente que todos esos viajes en su vida, fue la fundación de la Academia. Tras volver de primer viaje siciliano, aquel joven adquirió unos terrenos al noroeste de Atenas: un gimnasio y una casa en el parquecillo consagrado al héroe Academo, de ahí el origen del nombre. Allí fundo su escuela de filosofía, La Academia. Estaba organizada como un centro de estudios, con alojamientos para estudiantes, salas para conferencias y biblioteca, allí muchos discípulos vinieron para escuchar sus doctrinas y allí escribió las obras Gorgias, Menón, Fedón, Banquete, Fedro, Crátilo o República.
Era un ambiente como el de los universitarios actuales, siempre rodeado de discípulos elabora su teoría de las ideas, su sistema ético y metafísico. De sus discípulos destacó un joven, Aristóteles. Aunque al frente de la Academia, le sucedió su sobrino,  Espeusipo.
Se dice que ya a los ochenta años de vida, le sorprendió la muerte cuando estaba repasando una obra, Leyes, la única donde no aparece aquel viejo en el que tanto se inspiró. Esta vez cambió la figura de Sócrates por un prudente anciano que lo llama el Viejo Ateniense, es una charla sobre una ciudad ideal.
Aquel joven se dedicó a imaginar ciudades muy distintas de la democracia ateniense, creía importante construir esa polis ideal, sino en la tierra si como modelo celestial.
Pero su pensamiento no iba a entrar en saco roto, marcaron el rumbo de la filosofía antigua y moderna, aceptando sus propuestas o para discutirlas.
En cuanto a la política preconizaba una sociedad clasista y fue crítico con la democracia. Defendió el estatus de la persona en base a su inteligencia y no que dependiera de su familia, fuerza o riqueza, postulando un sistema comunista. Concebía la idea del filósofo como un educador.

Tucídides

Nació y murió en Atenas. Conoció el esplendor de Pericles y fue discípulo de algunos sofistas, de los que aprendió su escepticismo y análisis racionalista de los hechos y las opiniones.
Descendía de una familia acomodada de origen tracia y tal vez fuese propietario de las minas de esa región.
Fue nombrado estratego en el 424 a.C. y recibió la orden de socorrer con la flota a la ciudad tracia de Anfípolis, asediada por los espartanos, pero llegó tarde y fue condenado al destierro. Este hecho marcó su vida y desde ese destierro imparcial empezó a tomar notas, tras el fin de la guerra, cuatro años antes de su fallecimiento, no llegó a acabarlo ni a revisarlo, la muerte se le  adelantó, pero su ultimo libro, el octavo trata de los sucesos del año 411 a.C.
Tucídides cuenta los hechos año a año, autor muy riguroso con los datos y agudos retratos con discursos muy pronunciados en su momento y de creación suya, surgida de las ideas de los contendientes, con ello profundiza más en los hechos.
Escribe desde el punto de vista de un ateniense feliz con su democracia, una de sus obras cumbres es el discurso de Pericles por los caídos expresando el ideal humano. Observa que la democracia puede degenerar cuando un gran político lo suplantan los demagogos populares, temiendo a Cleón y Alcíbíades. Para él el éxito no depende sólo de la razón, también del azar, ya que la peste acabó con la vida de Pericles.
Con respecto a la sociedad  y la política, la compara como una tragedia del destino humano, donde no hay dioses sino pasiones de ambición, temor, envidias y sobretodo factores económicos.
Nos contaba una única guerra, que había vivido, nos aportó de ella su testimonio, con mucha precisión y austeridad; fue la Guerra del Peloponeso, una contienda que perduró casi 30 años  durante las cuales las distintas ciudades-estado griegas (Poleis), se enfrentaron descarnadas bajo las influencias de Esparta y Atenas. Con prosa densa sin carices retóricos, examina causas y pretextos de aquella contienda.

El último viaje de Colón

Hace más cinco siglos un hombre enseñó a Europa un nuevo mundo. Se enfrentó a huracanes, indígenas y motines, incluso la Corte se mostraban indiferentes con todo lo que había hecho.
17 de noviembre de 1504, Colón llegó a Sanlúcar de Barrameda. De nuevo pisaba España, pero regresaba enfermo y desilusionado. Era su cuarto y último viaje. Le salió mal. Su proyecto era encontrar el estrecho que le condujera a la India, quería abrir la navegación del sur. La expedición era modesta, la formaban cuatro barcos de pequeño tonelaje, dos calaberas (Santa María y Santiago de Palos) y dos naos (Gallega y Vizcaína). Ciento cuarenta hombres, de los que no volvió ni la mitad. Acompañaron a Colón su hijo Hernando, su hermano Bartolomé y su sobrino Andrea Colombo.
El 15 de junio de 1502 llega a Martinica procedente de Cádiz, tomó una ruta más corta que en los anteriores viajes. En esta isla había oído que estaba poblada de Amazonas, pero no se detiene a buscarlas. Remonta en dirección norte dejando atrás la isla de Dominica, provisiona en Santa Cruz y Puerto Rico, antes de llegar a La Española, pero el gobernador de la isla Nicolás de Ovando, prohíbe por orden de los Reyes Católicos que desembarque en la Isla. Pasa la isla, el 29 de Junio y toma dirección a la isla del Evangelista (Pinos) al sur de Cuba. De ahí, se dirige ya la parte de América central, al territorio de los misquitos y pasa por le cabo Honduras (14- 08- 1502), Cabo Gracias a Dios (14- 09- 1502) hasta llegar el poblado de Cariai (Río San Juan), Colón la identifica con Ciamba (Conchinchina), sus gentes disponen de oro y su cultura es superior a la de los indígenas antillano. Se dirigen al sur y en Cerobaró, los indígenas dicen a Colón que a nueve días de marcha, a través de la región de Ciguare, hay otro mar. El almirante piensa en el Ganges, pero interesado en la búsqueda de oro, no explora el istmo. Llega hasta Puerto Retrete, un 26 de noviembre de 1502, y pone fin a la exploración pensando que ya había llegado a tierras exploradas por otros marinos y con las naves corroídas por la broma. Retrocede por donde vino. Quiere fundar una ciudad Santa María de Belén, pero los indígenas de la zona abortan el proyecto. Se ve obligado a poner rumbo a la isla de Juana (Cuba).  Fracasó  tras un dificultoso periplo por las costas de que hoy son los países de Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Había perdido los cuatro barcos con los que había zarpado de Cádiz., un 9 de mayo de 1502. Por otra parte, sus hombres se amotinaron del que solo su hermano Bartolomé pudo negociar su solución.

A Sanlúcar de Barrameda llegó solo, más de la mitad de sus hombres murieron en refriegas con los indígenas y el resto no quiso regresar a Castilla, quedándose en La Española a la espera de un nuevo barco. Y no es para menos, al regreso su barco naufragó y permanecieron en Jamaica, finalmente un barco los rescató y los trajeron de vuelta a Santo Domingo, la Capital de La Española. Aquí fue cuando la mayoría optaron por abandonar al almirante.
Su cuarto viaje fue el más dramático. Llegaron a Jamaica tras recorrer un año las costas de América Central, entre huracanes que los desviaban de su ruta y les hacía desandar lo que habían avanzado. Cuando llegaron a Jamaica los dos barcos quedaron inservibles para navegar porque la broma, un molusco caribeño había corroido su madera.
También hizo frente a los primeros motines, el primero estalló mientras esperaban la llegada del auxilio que fueron a buscar Diego Méndez y Bartolomé de Fiesco con dos canoas indigenas. Lo dirigieron los hermanos Porras, Francisco, capitán de la carabela Santiago de Palos y Diego, escribano y oficial. Los rebeldes tomaron unas canoas para dirigirse a La Española, pero desistieron por el mal tiempo. Otro intento de sedición fue con la llegada de las provisiones que dio lugar a la primera batalla entre españoles en el nuevo mundo. Idéntico peligro para su integridad fue cuando unos indígenas se presentaron para quitarles la vida. Pero Colón les asustó diciendo que su dios ocultaría la luna esa noche. El navegante aprovechó que sabía una noticia de que iba a ocurrir un eclipse para espantar a los indígenas.
A partir de ese momento se calmaron los ánimos.
Pero buena parte del año lo pasó en Jamaica tendido en la cama, sin poder ver y la gota le producía intensos dolores. Se encontraba tan mal que no podía redactar su diario. Finalmente fueron rescatado un 29 de junio de 1504 y conducidos a La Española, Colón partirá de Santo Domingo el 11 de Septiembre de 1504, nunca volverá a las indias.
De Sanlúcar viajó a Cadiz y de allí a Sevilla. Las noticias de la Corte no eran buenas, Isabel estaba moribunda. Los marineros y los cortesanos se burlaban.
Cuando murió la reina, Colón se quedaba sin su principal ayuda y tenía muchos problemas que resolver, la tripulación de su último viaje no había cobrado sus sueldos y les apremiaba para que intercedieran en la Casa de la Contratación. Pero más le inquietaba era la situación de sus hijos cuando él muriera.
Por todos los medios, intentó Colón obtener una entrevista con don Fernando. Escribió cartas y buscó recomendaciones, pero los amigos no respondían. Pero al rey la situación del almirante le interesaba muy poco. Le preocupaba más la inminente subida al trono de su hija Juana y el archiduque Felipe.
La última solución fue contactar con el Papa Julio II y el embajador de Génova, Nicoló Oderigo, ante los Reyes Católicos. Quería romper el monopolio para la explotación de las nuevas tierras descubiertas.
Los asuntos personales ocupaban a Colón, parecían no enterarse de la marchas de nuevos negocios y preparativos de flotas hacia las indias, en la Casa de la Contratación, instalada en los alcázares sevillanos. De las que el almirante Vespucci había sido llamado a la Corte para hecerse cargo junto con Vicente Yañez Pinzón, de organizar las expediciones a la tierra de le Especiería. Américo sería nombrado en 1506 primer piloto mayor de la Casa de la Contratación y que años más tarde iba a dar su nombre al nuevo continente.
En 1505 mientras tanto, Colón decidió irse a Segovia, donde se encontraba el rey. El viaje desde Sevilla era largo y el enfermo se desplazó en mula, animal usado para desplazar a mujeres y monjes.
El rey les recibió con un semblante alegre, pero no tantos como ellos querían. Pero el monarca parecía que se les escapaba allá donde les seguía, peor no paraban de viajar. Sus audiencias se iban cancelando por otros compromisos.
El 19 de mayo Colón estaba agonizando, ratificó antes de morir su testamento. Nombró heredero a su hijo Diego y estableció la línea masculina de futuras sucesiones en caso de no tener hijos. También se acordó de los más necesitados y destinó parte para obras piadosas. Tampoco olvidó las deudas a compañeros de antaño.
Al día siguiente murió en Valladolid, a su lado su hijo Hernando, su cuñado Francisco Bardi y algunos fieles criados. Tenía 55 años. Su muerte pasó inadvertida para sus coetáneos.
Colón murió convencido de haber llegado al extremo de Asia.